Los flaites son una plaga, una peste que pulula por nuestra patria. Son la escoria social que 17 años de gobierno de la Concertación ha logrado multiplicar y expandir como si un cultivo de bacterias se tratara.
Pero ¿Que son los flaites concretamente? Son seres vivos, en apariencia humanos que provienen de un estrato social bajo o marginal y que han adoptado el camino del flaitismo militante, o sea, viven de la delincuencia, escuchan reggaeton o cumbia o alguna basura similar, y hablan en un dialecto mezcla de castellano vilmente deformado, coa y sonidos guturales. Viven generalmente en poblaciones en las que nadie en su sano juicio entraría voluntariamente.
Cabe hacer una distinción, flaite no es sinónimo de pobre, ya que muchos chilenos viven en esa condición y no son flaites. Por lo demás, es frecuente observar que muchos flaites cuentan con recursos suficientes para tener auto y ropa cara pero flaite.
Los infaltables e inefables izquierdistas de siempre, que por ahora detentan el poder, siempre encuentran una justificación para lo injustificable; los flaites son el producto de las exclusiones del sistema imperante, han sido objeto de violencia y discriminación y por lo tanto no solo deben ser aceptados sino que se deben destinar todo tipo de recursos para su protección social. Si, cuando la policía atrapa a uno de estos delincuentes menores de edad es frecuente escuchar que el Estado debe proporcionar medidas de protección al pastelito, y yo me pregunto ¿Quién protege a la sociedad de esta escoria?
Este problema es muy grave, día a día va creciendo, no hace falta indicar en que sector de la población está la mas alta tasa de natalidad, y la mas alta incidencia de madres solteras adolescentes. Amplios sectores de nuestra ciudad capital están en poder de estos verdaderos bárbaros del siglo XXI, con la diferencia que los bárbaros de la antigüedad eran guerreros valientes y los flaites son cobardes por naturaleza y constitución, nos son nada fuera de su patota o pandilla.
¿Hay solución?, en el corto y mediano plazo no creo. Lo único que se puede hacer es que el Estado reprima a los flaites arrinconándolos a sus covachas y que no se muestren con la libertad y actitud desafiante con la que hoy deambulan por la ciudad. Otra medida sería prohibir de frentón las barras bravas de los equipos de fútbol para así cortar con una de sus formas de reunión. Ambas acciones son obviamente impensables en el actual gobierno, e incluso en uno eventual de la Alianza, por su sentido de culpa en la violación de los DD. HH. durante el Gobierno Militar.
Algunos dirán que el medio sacar de la marginalidad a estos individuos, es una mejor educación que es el único instrumento para la promoción social y para inculcar valores que en el hogar no existen (recordemos que lo típico es que los flaites nacen en familias mal constituidas). Sin embargo, a estas alturas del partido ¿Hay alguien que pueda apostar a favor de la Educación Pública de Chile? Las causas de su baja calidad y obsolescencia de métodos de enseñanza son demasiado complejas y profundas para resolverlas con una Reforma Educacional hecha por políticos.
Negro se ve el panorama, y no es chiste, especialmente para quienes con frecuencia tenemos que toparnos con estos preclaros hijos (¿abortos?) de Chile, conocidos como flaites.
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1 comentario:
Compadre: No sé cuando posteaste en mi blog (futboliachile.blogspot.com), pero recién vi tu comentario.
En el libro de Edgardo Marín, aparece una fotografía de Valparaíso FC de 1913. Es lo más cercano a lo de tu abuelo, pero no hay reseña de él.
Te recomiendo, si estás o pasas por Santiago, revisar El Mercurio o La Unión de Valpo o la Revista Sport de la época en la Bibioteca Nacional. Es gratis el asunto y creo puedes encontrar algo,.
Saludos
Leo Salazar
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